
Feliz día para todos
Antes de escribir sobre esta controversial ley, la cual realmente es la “Ley 6132 de 1962 de Expresión y Difusión del Pensamiento”, que se encuentra dentro del Código Penal, el cual ya fue aprobado el año pasado y será puesto en vigencia el próximo 3 de agosto, quería empaparme muy bien y conocerla más de cerca.
Como no soy una borrega, que todo lo que escucha por las redes sociales viene a repetirlo aquí en Candilejas, me tomé unos días para estudiarla. Entiendo las opiniones se dividen en este contexto, porque se ha creado una nebulosa en torno a que a un creativo un día se le ocurrió llamarla “Ley Mordaza”.
Desde que la gente escuchó y leyó la palabra mordaza se pararon todas las antenas y las redes explotaron entendiendo que ya no tendríamos libertad para expresarnos ni decir lo que pensamos o creemos libremente.
Y esto no es así. La ley no limita la libertad de expresión, si impulsa regulaciones y sanciones que a mucha gente que distorsiona la verdad, que utiliza el chantaje y que inventa historias en los medios, pues sencillamente le ha molestado.
Ahora bien, existen tres acápites importantes que entiendo hay que revisar, y son los que han causado más “roncha” en la población dominicana y en los impolutos protagonistas de los medios.
El primero es que no se podrá difundir o alterar un video sin consentimiento de la persona, lo que podría conllevar penas y castigos de hasta diez años. Esto no lo veo bien porque muchas cosas se han descubierto a través de los audiovisuales improvisados que se han colgado a través de las redes sociales.
Al igual que la difamación e injuria que tiene algunas condiciones bastante severas, y el más peligroso de todos, el ultraje o ley de desacato, que condena a cualquier persona que haga un comentario o gestos hasta en privado a la autoridad, funcionarios o gente del Estado, con prisión de hasta un año.
No confundamos la libertad con el libertinaje de opinión o el abuso de la libertad que nos ha dado, siempre bajo esta nueva ley o con la anterior hay que expresarse con respeto y con los fundamentos de la verdad en las manos, con denuncias responsables, protegiendo la honra sin perseguir beneficios particulares a través del chantaje y la extorsión.
Es por esto que a quienes ejercemos un periodismo apegado a la ética, a la moral, a las buenas costumbres y no extorsionamos ni chantajeamos a nadie no nos preocupa en absoluto la mal llamada “ley mordaza”.
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