25 Jun 2026, Jue

¿Debemos pedir descanso eterno para los libros?


  • Miuris (Nurys) Rivas | 12:00 AM

«En este aparatico que ustedes ven aquí, tengo guardadas las 900 páginas de las memorias de Ángela Merkel. Para leerlas no tengo que andar con el libro grueso en las manos». (Roberto A. Salcedo).

Está clarísimo y quedó grabado, hoy en día, se dice una palabra ante cáma­ras y teléfonos grabando y hasta la respiración se graba.

Roberto Ángel Salcedo metió de tal manera la pata, que si tuviera vergüenza, antes de tomar el avión de regreso, habría enviado su renuncia.

El ilustre ministro de Cultura nuestro, además, se quedó en babia, cuando le pregun­taron, cuantos kilómetros cuadrados tiene este país.

Que gran funcionario, cabeza de la más alta institución cultural de esta República Dominicana, usted señor presidente Luis Abinader, ¿Qué dice ante estos hechos?

En El Retiro de Madrid,  había escritores y personalidades a las cuales los libros, no les guardan secretos, quedaron atónitos al ver a nuestro flamante ministro, con esa “gracia” de la que hace gala, sacar de su bolsillo su teléfono y hacer alarde de la tecnología que le permitía tal hazaña.

Ahora dice, que sus palabras fueron sacadas de contexto, se defiende, porque se ha dado cuenta, de que su chistecito no surtió el efecto que esperaba, no se trataba de un plató de televisión para hacer reír.

No se entiende que este señor continúe en el cargo, estamos hablando de cultura señores y he ahí el resultado de la mala elección, ya que podrá tener la profesión que sea, pero se ha desarrollado escribiendo guiones de películas que no son precisamente obras literarias.

Presidente Abinader, entérese por favor, de nombres de gestores culturales que harían un buen papel, porque saben, que Cultura no es alardear ni presumir de culto, un ministro de Cultura tiene entre sus manos  el desenvolvimiento de todo el país, determinaciones, infraestructuras, servicios básicos culturales que deben llegar hasta el último rincón. 

El ministro de Cultura, puede usar las redes y hacer gala de su familia, que eso está bien, su mayor tarea sin embargo, no es hacerse el simpático, sino llenar el cometido, para el que existe, un Ministerio de Cultura.

Estos días los dominicanos en España, hemos sentido vergüenza ajena, porque además del incidente cultural con Robertico, durante una reunión en la Casa Real, el emba­jador dominicano ante el Reino de Espa­ña, nos dejó mal parados y lo siento, porque Tony Raful, tiene mi empatía y no me explico, cómo se confundió de tal manera, es lamentable además, que la esposa de este alto diplomático, rompiera las leyes protocolares llevando con ella dos grandes bolsas que colgaban de sus brazos.

Llevan el sello de nuestra Bandera, es inex­plicable e inexcusable que no estén ente­rados del protocolo real.

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