2 Jun 2026, Mar
Redacción

Rafael Baldayac


Avances y desafíos en la lucha contra el hambre


  • Rafael Baldayac | miércoles, 27 mayo 2026

El hambre es tanto una sensación fisiológica de necesidad de comer como una condi­ción social marcada por la falta de acceso a alimentos suficientes. 

Es una  situación que afecta gravemente la salud física, mental y el desarrollo humano, pudiendo llevar a la desnutrición y la muerte.

Cada 28 de mayo, se celebra el Día Mundial del Hambre, una fecha establecida por The Hunger Project para concienciar sobre la crisis del hambre en el mundo.

Según la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura,  Food and Agriculture Organization) cerca de 815 millones de personas en el mundo siguen pasando hambre (datos del 2026). 

Esta cifra nos lleva a reflexionar  para buscar  las soluciones que tenemos alcance de la mano para erradicarla.

Es una situación inaceptable que requiere acciones urgentes por parte de gobiernos, organizaciones internacionales y sociedad civil.

¿Qué podemos hacer cada uno de nosotros para ayudar? Mucho más de lo que imaginamos. Pequeñas acciones cotidianas suman y generan cambios.

Hay varias formas de colaborar desde la casa para combatir el hambre a nivel local. La primera opción es apoyar económicamente a organiza­ciones que luchan contra este flagelo.

Crear bancos de alimentos, así como reducir el desperdicio de alimentos. Se calcula que un tercio de los alimentos producidos a nivel mundial se tiran al zafacón. 

Organiza o participa en campañas de recolección de alimentos: Coordinar con vecinos para donar alimentos no perecederos.

Asimismo, difunde información en redes sociales: Crear un chat para motivar a otros a donar y promover una alimentación sostenible. 

La desnutrición es un problema mayor, no solo la falta de alimentos. ¡Pequeñas acciones, grandes cambios! Todos podemos aportar nuestro granito de arena en la lucha contra el hambre.

Hoy en día, Sudán y Gaza son los únicos lugares con hambruna oficialmente declarada, mientras que Yemen, Haití y Malí permanecen en riesgo extremo. 

La tendencia global muestra un aumento alarmante de la inseguridad alimentaria, con millones de vidas en peligro si no se refuerza la ayuda internacional.

¿Cuál es la situación del hambre en RD? Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el 4.6 % de la población en República Dominicana está subalimentada.

Mientras que el 19 % vive en inseguridad alimentaria, dice, aunque el país ha mostrado avances en la lucha contra el hambre, los retos persisten.

El organismo señala que el país ha logrado disminuir la subalimentación, situándola por debajo del promedio del Caribe y del mundo. Sin embargo, advirtió que el objetivo final debe ser la erradicación total del hambre.

En cuanto a la inseguridad alimentaria, el porcentaje de la población afectada ha disminuido del 22 % al 19 % en los últimos cuatro años, lo que demuestra mejoras. 

Aun así, sigue siendo un desafío garantizar que las familias tengan recursos suficientes para acceder a los alimentos. El problema no radica en la producción de alimentos, sino en el acceso económico.

Las familias no tienen dinero suficiente para comprar alimentos, y eso está ligado a la generación de ingresos, salarios y empleo, señala  Rodrigo Castañeda, representante de la FAO en el país.

 El presidente Luis Abinader ha reiterado su compromiso con la meta de «Hambre Cero» en República Dominicana para el año 2028. Este objetivo busca erradicar la subalimentación y garantizar que toda la población tenga acceso a una alimentación adecuada.

Para lograrlo, el gobierno ha implementado diversas estrategias, entre ellas: Duplicación de ayudas sociales para apoyar a las familias más vulnerables.

Expansión de los comedores económicos, que han pasado de 35 a 134 en todo el país con ubicación estratégica  en zonas de mayor necesidad, asi como el fortalecimiento de la producción agrícola y generación de empleo formal.

El Día Mundial del Hambre es una oportunidad para que individuos, comunidades y gobiernos tomen medidas concretas para erradicar este mal. 

Desde donaciones a bancos de alimentos hasta el apoyo a políticas que fomenten la seguridad alimentaria, cada acción cuenta. Juntos, podemos trabajar hacia un futuro donde nadie tenga que sufrir de hambre./

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