
- Pedro Mendoza | 5:40 PM
En mi artículo del lunes pasado, dije que aunque a menudo se cree que miles de nuestros jóvenes ingresan a las universidades para estudiar Medicina, Educación o Derecho y no a las ingenierías porque suponen que las primeras tienen muy poco que ver con las Matemáticas, la física o la Bioquímica y las segundas sí, lo cierto era que en la mayoría de los casos, la razón para ello es, porque están convencidos que adquirirán mayor respetabilidad social además de la probabilidad de conseguir empleo mejor remunerado fácilmente, pero sin considerar la saturación de ese mercado de empleo.
Concluí diciendo que llegó el tiempo en que millares de ellos, deben pensar seriamente en las carreras tecnológicas porque estas los hace elegibles para empleos ventajosamente bien pagados.
No se ofusquen con la deducción de que esas carreras podrían llevarlos a penosas frustraciones al no poder graduarse en ellas debido a que no aprenderían los contenidos matemáticos y físicos. Recuerden al físico Michael Faraday (1791-1867), su extrema dedicación, aún siendo pobre y sin estudios formales, se convirtió en uno de los grandes científicos ingleses al descubrir la inducción electromagnética e inventar el motor eléctrico.
Aprender “lematización” o “embedding” informático no es un cuco matemático ya que “embedding”, por ejemplo, es simplemente parte de un algoritmo o conjunto de instrucciones o pasos sucesivos mediante el cual ponemos una información compleja, supongamos, el funcionamiento de un respirador mecánico, en forma de vectores (un espacio matemático) que nos permite dar asistencia ventilatoria a un enfermo con una crisis de asma y lo único que debe saber el médico es si el aparato realiza las 4 funciones básicas del algoritmo del software.
Y en este caso particular del software de un respirador mecánico, las 4 funciones básicas del algoritmo que los médicos deben saber se les enseña en el hospital Cabral y Báez cuando cursan la maestría en Cuidados Intensivos.
Lo primero es comprender qué hacen las válvulas, los sensores y la turbina del aparato bajo el comando del software que lo controla mediante 4 módulos o capas que procesan la información que el médico le indica en la pantalla y que son:
1) Algoritmo o bucle de control de los gases [aire, oxígeno y anhídrido carbónico) que circulan a través del aparato. Lo que recibe el paciente desde éste debe ser exactamente igual a lo que el médico ordenó en la pantalla. O sea, que si pongo en la pantalla que el aparato le administre 50 % de oxígeno y 50 % de aire, eso es lo que debe recibir el enfermo.
Lo mismo debe suceder con el cálculo del flujo del oxígeno (aquí hay que saber la Ecuación de Continuidad de la energía y la Ecuación de Bernoulli), volumen, mezcla de gases y presión conque el software controle el oxígeno y el aire.
2) El control de la sincronía entre el aparato y el enfermo para que el “trigger” o envío del gas al paciente y la lectura de los sensores sea la correcta.
3) La visualización de la interfaz del usuario, es decir, que lo que el médico ordena en la pantalla, debe coincidir con lo que recibió el enfermo y con los resultados del estudio de los gases reportados por el laboratorio y coincidir con la curva electrónica que aparece en la pantalla del respirador y la lectura de los sensores.
4) Las alarmas de seguridad. Dentro del sistema operativo este es la parte del algoritmo de mayor exigencia en la observación del médico porque aquí aparecen las complicaciones de mayor riesgo. Pues el software establece un límite para las presiones que aparecen en la vía respiratoria del enfermo. Si son muy elevadas, hay que averiguar la causa de inmediato.
Imaginemos ahora una joven graduada en ingeniería biomédica que aprendió cómo aplicar el álgebra booleana en la realización del algoritmo de un software empleado en una aplicación que usó previamente las puertas lógicas que hacen posible la magia del computador que controla el respirador mecánico. Es decir, se hizo “programadora”.
Eso podría parecernos un título muy difícil de obtener, sin embargo, no es así puesto que aprender álgebra booleana es cosa sencilla porque a diferencia del álgebra tradicional, la de Baldor que todos aprendimos en el bachillerato, la booleana no trabaja con números sino con dos valores con los cuales trabajan todos los sistemas digitales: “falso” o “verdadero” (0 y 1).
En Haina, trabajan cerca de 400 jóvenes en las dos empresas que fabrican respiradores mecánicos o sus componentes para empresas estadounidenses, pero ninguno tiene un diploma de ingeniero biomédico centrado en programación. Tienen salarios muy buenos, mejor que la mayoría de nosotros los médicos, sin embargo, solo unos cuantos de ellos se disponen hacer una carrera universitaria.
Jóvenes que lean este artículo, aprendan inglés, alemán, japonés o mandarín mientras estudian ingeniería de software o ingeniería óptico-eléctrica (trabajan en la generación de luz evanescente de reflexión interna) o ingeniera biomédica, y conseguirán empleos de esos que dan una enorme satisfacción.
Conozco un joven de apellido Suriel, aprendió alemán e hizo un posgrado en ingeniería eléctrica en Alemania y hoy ese joven tiene un “modesto” salario de $RD600, 000 pesos/mes. ¡No es mucho, pero algo es algo!

