
- Miuris (Nurys) Rivas | martes, 31 marzo 2026
Cincuenta y un lirios blancos para ti, por cada año de tu asesinato, cincuenta y un recuerdos por los años que llevas sepultado.
Cincuenta y un mil perdones, porque a pesar de que sabíamos quién había silenciado tus ideas, callamos cobardemente.
Cincuenta y un mil millones de evocaciones a tu vida y a tus letras valientes, no redimen al pueblo dominicano, cuya respuesta ante tu muerte debió ser, salir a la calle y sacar del Palacio, al ejecutor de tu calvario.
Cincuenta y un años de dolor de tu familia, no se compensan con una página en blanco que debería ser llamada la página de la cobardía.
¡Total Orlando!
Si vivieras todavía y estuvieras al corriente de que a pesar del tiempo y algunos adelantos, aún este país por el que tanto se peleó tu pluma, no alcanza ni el lugar, ni la adecuada justicia para los que delincan, posiblemente te sentirías defraudado.
Casi todo, con ligerísimas excepciones, continúa como cuando te obligaron a callar acabando cobardemente con tu existencia.
Te perdiste la era del internet, por dónde hoy se desbordan hablando sobre ti.
Se pide justicia, se actúa en apariencia, para honrar tu sacrificio, tendríamos que ser un modelo de país y francamente Orlando, estamos muy lejos de serlo.
Quedarás con estos lirios arrancados con rabia, ojalá pudieras sentir su aroma impregnados por la rabia de constatar que vivimos dentro de una burocracia, en una falsa democracia de la que solo disfruta un anillo.
La rabia que sienten los dominicanos corajudos cuando te nombran se ha convertido en oración.
Cada 17 de marzo, durante, antes y después, llueve tu nombre de norte a sur de esta tierra por la que su defensa, te costó la vida, lamentablemente esos escándalos virtuales y en físico, no son suficientes para sanar la herida dejada por esa partida sangrienta que tiñó de sangre la bandera y tierra dominicanas.
¿Justicia?
Esa palabra ha gritado tu nombre y los de otros, que elevando sus voces, sentenciaron al igual que tú, su descenso a las cavernas de la tierra, porque esa palabra es temida por la fuerza, porque tiempo después, muchos de los que utilizaban tu nombre como estandarte, se fundieron entre fuerzas semejantes a las que te acallaron.
Estos lirios simbólicos, se marchitarán al igual que las flores dejadas sobre tu tumba y las palabras de tantos hipócritas que en cada aniversario, escriben sobre ti.
¿Sabes lo que pienso Orlando? A pesar de que, como libre pensadora, no doy importancia a semejantes homenajes, pienso que tu nombre debería brillar en instituciones grandes nacionales, veo a través de tu “Microscopio”: “Palacio Nacional dominicano Orlando Martínez Howley”.
Descansa en la paz que te arrancaron en tu tierra, por miedo a tu palabra franca.

