El clima internacional atraviesa uno de sus momentos más delicados de las últimas décadas. La escalada de tensiones en Medio Oriente, particularmente en torno al eje Irán–Israel–Estados Unidos, ha devuelto al centro del escenario global un conflicto de múltiples dimensiones: geopolítica, energética, económica y cultural. Lo que ocurre hoy en esta región no es un episodio aislado, sino una situación con implicaciones directas para la estabilidad mundial. Al momento presente, el conflicto se caracteriza por una alta tensión militar contenida, con episodios de confrontación indirecta, ataques selectivos y amenazas cruzadas. No se trata aún de una guerra abierta de gran escala entre potencias, pero sí de una situación extremadamente volátil, donde cualquier incidente podría desencadenar una escalada mayor. Las alianzas regionales …

