5 Abr 2026, Dom

Adultos mayores: recomendaciones de alimentación y actividad física para vivir mejor

Historia de Helen da Silva

Foto: Freepik

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Mantener una buena calidad de vida en la adultez mayor depende, en gran medida, de los hábitos cotidianos. Entre ellos, la alimentación y la actividad física ocupan un lugar central.

De acuerdo con la Guía de Cuidados de Salud para Adultos Mayores de la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE), elaborada por el doctor Italo Savio, una dieta equilibrada junto al ejercicio físico regular contribuyen de forma directa a mejorar la situación global de salud en esta etapa de la vida.

Ambos factores ayudan a mantener la independencia, prevenir enfermedades y mejorar el bienestar general.

Alimentación saludable para adultos mayores: qué recomienda la guía de ASSE

Una alimentación saludable implica consumir alimentos variados que aporten proteínas, hidratos de carbono, lípidos, sales minerales y vitaminas. También es importante incorporar regularmente alimentos ricos en fibra, como frutas, verduras y granos enteros.

Estos alimentos ayudan a que el organismo funcione correctamente y favorecen los mecanismos de defensa frente a enfermedades.

La dieta debe ser variada, equilibrada y gastronómicamente apetecible. Además, se recomienda que los alimentos sean fáciles de preparar, estimulen el apetito y sean de fácil masticación y digestión.

Entre las recomendaciones prácticas que plantea la guía se incluyen:

  • Consumir al menos cinco porciones de frutas y verduras al día. Aportan fibra, favorecen la digestión y ayudan a reducir el colesterol y el azúcar en sangre.
  • Ingerir cuatro o cinco porciones de leche, yogurt o queso con bajo contenido graso. Estos alimentos aportan proteínas, hierro, calcio, vitaminas y antioxidantes. El calcio contribuye a mantener la fortaleza de los huesos y prevenir la osteoporosis.Expand article logo  Continuar leyendo
  • Al comprar carne, elegir las que tengan menos grasa y preferir carnes blancas como pollo y pescado.
  • Utilizar aceites vegetales como soja o maíz y disminuir el consumo de grasas de origen animal como manteca o mayonesa.
  • Reducir el consumo de sal y evitar agregarla a las comidas.
  • Moderar el consumo de azúcar, dulces y golosinas.
  • Disminuir el consumo de té o café, ya que pueden alterar la calidad del sueño.
  • Consumir abundantes líquidos, al menos dos litros por día. Con el envejecimiento disminuye la percepción de la sed, aunque el organismo sigue necesitando agua.
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