7 Abr 2026, Mar
Redacción

Oliver Roosevelt Sánchez


El fenómeno de “El Niño” podría aparecer este mismo año


  • Oliver Roosevelt Sánchez | lunes, 16 marzo 2026

Hace poco, los expertos del Centro de Predicción Climática de la NOAA ­informaron que hay una probabilidad de entre el 50 % y el 60 % de que “El Niño” aparezca hacia finales del verano o inicios del otoño de 2026. Sin embargo, los científicos aclaran que el pronóstico todavía no es del todo seguro, ya que las predicciones que se hacen en  esta época del año suelen tener un margen de error más alto.

El Niño es la fase cálida de un ciclo climático llamado El Niño Oscilación del Sur (ENSO), que consta de tres estados: el caliente (El Niño), el frío (La Niña) y el neutro (cuando no está El Niño ni La Niña). Este fenómeno aparece en promedio cada 3 a 5 años y se nota porque el agua del Océano Pacífico central y oriental se calienta más de lo normal. Esto cambia el patrón de presión del aire y la preci­pitación en gran parte del mundo. Suele durar entre 9 y 12 meses; por lo general empieza en primavera, se pone más fuerte entre otoño e invierno y se va al llegar la siguiente primavera o verano.

Este evento del clima puede causar sequías muy fuertes en algunas partes del mundo, mientras que en otras provoca inundaciones graves.

Su característica principal se basa en que los vientos que soplan del Este sobre el Pacífico se vuelven más débiles; esto hace que la superficie del mar en esa región se caliente mucho, lo que forma bajas presiones (zonas de tiempo lluvioso) cerca y sobre las costas occidentales de Sudamérica. 

Por el contrario, en lugares lejanos como Indonesia, el fenómeno desarrolla altas presiones (áreas de tiempo seco y estable), provocando que no llueva casi nada por mucho tiempo. 

El nombre de este fenómeno lo pusieron los pescadores de Perú en el siglo XVII, quienes se dieron cuenta de cambios en los peces mucho antes de que la ciencia moderna empezara a estudiarlo en el siglo XX. Lo llamaron «El Niño» en referencia al niño Jesús, porque los efectos del clima y el agua caliente solían ser más fuertes durante los días de Navidad.

Para decir oficialmente que El Niño ha llegado, se necesita que las condiciones oceánicas y atmosféricas del Pacífico estén acopladas. Un punto clave es la temperatura superficial de las aguas en el Pacífico tropical, principalmente en cuatro zonas específicas, llamadas Regiones de El Niño, siendo estas, la Región 1+2, Región 3, Región 3.4 y la Región 4. Se declara El Niño si, por tres meses seguidos, el agua en esas zonas está 0.5 °C o más por encima de lo normal para la época. Pero además de eso, también debe coincidir con cambios en los vientos, la presión del aire, así como también, el comportamiento de las lluvias en zonas determinadas.

La fuerza de este fenómeno se divide en débil, moderada, fuerte o intensa según qué tan caliente esté el agua. Se dice que es débil si el calor extra está entre +0.5 y +0.9 °C, moderado si está entre +1.0 y +1.4 °C, y fuerte si llega a estar entre +1.5 y +1.9 °C. Si el calor sube de los +2.0 °C, se considera un evento muy fuerte o intenso. Los años donde este fenómeno fue más potente fueron 1982-83, 1997-98 y 2015-16.

La ciencia ha determinado que El Niño afecta a los huracanes de forma distinta según el océano. En el Atlántico y el Caribe, el fenómeno ayuda a que haya menos tormentas porque fortalece el chorro de vientos subtropical (una corriente fuerte de vientos en la tropósfera o capa más baja de la atmósfera), creando lo que se conoce como cizalladura vertical o viento cortante (un cambio brusco en la fuerza y dirección del viento a diferentes alturas). Esto perjudica notablemente los ciclones, ya que afecta su estructura vertical, impidiendo en muchos casos que se fortalezcan e incluso que se desarrollen. En cambio, en el Pacífico brinda condiciones más favorables para que se formen sistemas ciclónicos, gracias a que el agua está más caliente y hay menos viento cortante. Es bueno destacar que, en 2023 aún con El Niño, el Atlántico tuvo una temporada de huracanes muy activa; esto pasó porque el agua de ese océano estaba extremadamente caliente, lo que anuló en parte el efecto de freno que El Niño suele generar en esa región.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *