21 Feb 2026, Sáb

Rediseñar el sistema de salud para proteger mejor al dominicano

Actualizada el 2 min de lectura

Las enfermedades catastróficas en la República Dominicana no están limitadas por falta de recursos. Están limitadas por cómo esos recursos están diseñados, asignados y coordinados.

Comparto esta reflexión desde un deseo genuino de aportar valor, no desde la crítica. Cuando se analiza el sistema con profundidad, se hace evidente que muchos de los cuellos de botella que enfrentan los pacientes no los crea la enfermedad, sino un modelo que en varios aspectos ya no responde a la realidad clínica, tecnológica y regulatoria del mundo actual.

Un ejemplo claro es la inclusión de medicamentos al Plan Básico de Salud. Este proceso no depende de una sola evaluación técnica, sino de consensos entre múltiples actores: CNSS, SISALRIL, Ministerio de Salud Pública, instancias regulatorias, sector asegurador y otros órganos del sistema. En la práctica, muchas instituciones participan, pero la responsabilidad sobre el tiempo, el resultado y el impacto real en el paciente queda diluido.

Hoy existe un programa de medicamentos de alto costo bajo ayuda médica, gestionado a través de PROMESE/CAL. Ha sido importante, pero opera más como un programa asistencial que como una política pública integral, lo que deja terapias innovadoras contenidas en un esquema aislado.

En países con mejores resultados, el enfoque ha sido distinto. Taiwán, por ejemplo, logró eficiencia rediseñando su arquitectura institucional: pagador único, reglas claras, responsabilidades definidas y procesos ágiles. Uruguay ha integrado terapias de alto costo dentro de cobertura universal, ampliando acceso con sostenibilidad.

Ese es el aprendizaje: no se trata de crear más programas aislados, sino de integrar estas coberturas en una arquitectura coherente, sostenible y centrada en el paciente.

La República Dominicana tiene el talento. Ahora necesita visión, coherencia y un rediseño profundo: un sistema para enfermedades catastróficas más grande que los errores humanos, más fuerte que el ego, inmune al cortoplacismo y resistente a los vaivenes políticos.

Un sistema diseñado con un solo objetivo: proteger al dominicano, siempre.

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